Los narcos más buscados del mundo, tras la caída del «Chapo»

Sin embargo, existen otros que también cuentan con una sorprendente historia asociada con el mundo de las drogas.

Aquí, 10 biografías asombrosas recopiladas por el medio español ABC: 

1. Joaquín «El Chapo» Guzmán

Este sábado saltaba la «bomba» informativa.

Todos los periódicos del planeta se hacían eco de ella en sus portadas. No es para menos.

El criminal más buscado del mundo, el mayor narcotraficante de la historia según la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA), el famoso Joaquín «El Chapo» Guzmán, era capturado de madrugada en su Sinaloa natal (México), en la turística localidad de Mazatlán, sin disparar «ni un solo tiro».

Todo un éxito de las agencias de seguridad de Estados Unidos y México, responsables de desarrollar una operación que ha durado meses.

Tras 13 años en paradero desconocido, cae el mito. El líder del conocido cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales más poderosas de todos los tiempos, estaba en busca y captura desde que en 2001 se escapara de la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, en el estado de Jalisco.

En aquel momento ocupaba el número dos de la lista de los hombres más buscados del planeta, pero tras la muerte de Osama Bin Laden en 2011, «El Chapo» escaló hasta la primera posición del ranking. Washington ofrecía por él una recompensa de u$s5 millones y el Gobierno de México llegaba hasta los dos millones.

«El Chapo tiene un imperio criminal vasto y se ha convertido en el mayor narcotraficante de todos los tiempos», aseguró un alto funcionario de la DEA en una entrevista con la revista Forbes, en junio de 2011. Lo calificaba como «el padrino del mundo de las drogas».

Según cálculos de esta misma revista, la fortuna de «El Chapo»ascendía a u$s1.000 millones, una cantidad suficiente como para que entrara en la lista de los 50 mayores millonarios del mundo. Y llegó a crear una red de aproximadamente 3.000 empresas para lavar dinero, según la versión dada por algunos periódicos.

Todo un imperio obtenido gracias al tráfico de cocaína, marihuana, heroína y metanfetaminas, que exportaba a Estados Unidos, Asia y Europa, y que llegó a introducir en países tan remotos como Australia. Hasta ahora, el cartel de Sinaloa es el que más cocaína introduce en Estados Unidos.

En un comunicado del Departamento de Justicia de Estados Unidos conocido este sábado, el fiscal general Eric Holder calificó de «un logro histórico» la captura de Guzmán, cuyas actividades «contribuyeron a la muerte y destrucción de millones de vidas en todo el mundo, por la drogadicción, la violencia y la corrupción«.

2. Pablo Escobar, «el zar de la cocaína»

Hasta 2011 en que fue superado por Guzmán, el colombiano Pablo Escobar era considerado el mayor narcotraficante que haya existido jamás.

No importa que hubiera sido abatido por 15 agentes 18 años antes. Durante casi dos décadas, nadie fue capaz de superar las marcas de «el zar de la cocaína» en lo que al tráfico de drogas se refiere.

Tal fue el poder que acumuló «El Patrón», como se le conocía, que recientes informes han señalado que la venta de drogas le generóganancias de entre 20 y 25.000 millones de dólares, produciendo 20 toneladas de cocaína mensuales durante mucho tiempo.

Con Escobar, la realidad superaba la ficción. Se le atribuye la responsabilidad sobre 10.000 asesinatos.

El 27 de noviembre de 1989, por ejemplo, ordenó la colocación de una bomba en un avión de Avianca y acabó con la vida de 107 personas. Y cuando fue detenido, cumplió su condena en una cárcel construida por él mismo en terrenos de su propiedad, después de un vergonzoso acuerdo con el Gobierno de Gaviria Trujillo.

Muchas de las 400 noches que estuvo preso no durmió en su celda, sino en una de las 20 casas que tenía en la zona. Al parecer, se instaló con sus armas y sus sicarios en la cárcel, donde tenía mesas de pool, discoteca, piscina, un prestigioso chef y equipos sofisticados de radio y televisión. Cuando quería, organizaba orgías con músicos y prostitutas en el recinto o salía por Medellín a divertirse.

Desde que escapó de «su» prisión en 1992 hasta que fue abatido en 1993, su cártel mató a tres oficiales, siete suboficiales, 103 agentes y seis miembros de la policía secreta, según las estadísticas oficiales.

3. Amado Carrillo, el «señor de los cielos»

Amado Carrillo Fuentes, conocido como «El señor de los cielos», fue el capo mexicano que utilizó su control del cártel de Juárez para ayudar a los cárteles colombianos a exportar su droga a Estados Unidos.

Su alias se debía a que llegó a usar una flota de más de 30 Boeing 727 para transportar cocaína por todo el mundo.

Desde la muerte de Pablo Escobar, fue el rey de la cocaína, el más poderoso de los cuatro cárteles que operaban en México, pero diferenciándose de ellos en que era más discreto.

Fue muy inteligente al asegurarse, mientras dominaba el negocio, de que su nombre no apareciera en las noticias. Muy pocos periodistas fueron los que se atrevieron a escribir sobre él.

Según la DEA, el Cártel de Juárez ganaba alrededor de u$s200 millones por semana, llegando a acumular unos u$s20.000 millones de beneficios, según algunos medios. El 1% de toda esa fortuna era destinado a los sobornos.

Tan largos eran los tentáculos de Carrillo, que su principal operador era el general Jesús Gutiérrez Rebollo, máximo responsable de la lucha contra la droga en México.

Este militar con fama de inquebrantable y contundente llegó a protagonizar infinidad de detenciones de traficantes. El éxito de su lucha contra el narcotráfico era tan grande, que llegó a contar con el apoyo de Estados Unidos hasta que se descubrió que su relación con el capo.

Tras la caída de Gutiérrez, el gobierno estadounidense presionó a México para que detuviera a Carrillo, pero el capo huyó a Chile.

En 1997, viajó a Cuba para someterse a una cirugía estética que no se pudo concretar y, después, él mismo seleccionó a un grupo de cirujanos plásticos para que lo operaran en un hospital privado de México.

La intervención duró más de ocho horas, pero en la madrugada del 6 de julio despertó con dolores y le aplicaron un sedante que provocó su muerte. Se cree que fue asesinado premeditadamente por los cárteles enemigos. Los doctores encargados de operar a Carrillo fueron asesinados días después, informa Abc.

4. Dawood Ibrahim, el capo de D-Company

Puede que Dawood Ibrahim, actualmente en paradero desconocido, no sea tan famoso como sus predecesores, pero llegó a ser una de las personas más ricas del planeta, tras acumular u$s6.700 millones por el tráfico de estupefacientes.

Este narcotraficante y criminal indio fundó en 1976, en Bombay, una gigantesca organización criminal conocida como D-Company, que aún hoy sigue activa.

Sus actividades también lo han convertido en uno de los terroristas más buscados del mundo, debido a la financiación de atentados tan impresionantes como los de 1993, 2008 o 2011 en Bombay. En este último se produjeron nada menos que 26 muertos y 130 heridos.

La D-Company está identificada por el Congreso de Estados Unidos como sindicato del crimen y se encuentra en la lista de Interpol.

Sus integrantes son perseguidos bajo la acusación de crimen organizado, falsificación, asociación ilícita y tráfico de armas y estupefacientes. Según el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, está probado, además, que tiene vínculos con Al Qaeda.

La figura de Dawood Ibrahim alcanzó tal dimensión en la cultura popular que varias películas de Bollywood -industria en la que se dice que también está metido- están inspiradas en él. Y por si fuera poco, su extradición es uno de los mayores obstáculos para la normalización de las relaciones diplomáticas entre dos gigantes como India y Pakistán.

5. Khun Sa, el «Rey del Opio»

«El Rey del Opio» nació en China en 1934 y, a principios de los años 80, ABC ya publicaba informaciones en las que se lo señalaba como«el traficante de drogas más importante del mundo».

Khun Sa, que también era conocido bajo el alias de «Chang Si Fu», llevaba ya dos décadas siendo el «rey» del Triángulo de Oro, el enorme territorio situado en medio del río Mekong, entre Myanmar, Laos y Tailandia, famoso por la producción de opio.

Khun Sa jamás fue detenido en vida y murió en 2007 rodeado de lujos.

Para hacerse una idea de las dimensiones de su imperio, basta una frase de la crónica de ABC, del 11 de marzo de 1982, en la que se contaba la huída de Khun Sa: «El 21 de enero varios regimientos pusieron sitio a su fortaleza, defendida por 1.600 partisanos. En la batalla murieron cien de sus hombres y otros doscientos resultaron heridos».

Pero esos no eran todo su hombres. El «rey» llegó a contar con un ejercito de más de 10.000 hombres, con los que pudo cultivar el opio para convirtirse en el suministrador del 75% de la heroína de todo el mundo en la década de los ’90, llegando a ganar durante esos años más de u$s5.000 millones, señala Abc.

Llevo una vida de lujo en Birmania hasta su muerte en 2007, acumulando en sus manos un poder impresionante. A lo largo de dos décadas, la heroína que él producía en Asia copó el 70% del mercado de Estados Unidos, país que llegó a ofrecer hasta dos millones de dólares por cualquier información que facilitara su captura.

En una ocasión, llegó incluso a ofrecer al gobierno de Australia la totalidad de su producción de opio a cambio de u$s50 millones al año. Esta transacción hubiera permitido congelar de inmediato el mercado de la heroína en dicho país y Estados Unidos.

Obviamente, los dirigentes australianos no aceptaron la oferta, ya que no estaban dispuestos a «pagar a criminales para que cesen su actividad».

El Gobierno Birmano, por su parte, nunca desmostró verdadero interés en detenerlo.

Paradójicamente, en el pueblo donde se estableció para desarrollar su empresa hay incluso una estatua y un museo dedicados a su figura.6. Griselda Blanco, la «viuda negra»

Con unos beneficios acumulados de más de u$s2.000 millones, la colombiana Griselda Blanco es la primera y única mujer que aparece en la lista de los narcotraficantes más ricos de la historia.

La vida de la máxima dirigente del cartel de Medellín ha inspirado libros y documentales. Una vida marcada por una dura infancia, que le llevó con 14 años a escapar de las garras de su madre, que la maltrataba, y a dedicarse a la prostitución hasta los 20, para convertirse en la reina de Miami por el tráfico de drogas en los años 1970 y 80.

En el documental «Cocaine Cowboys II: Hustlin con La Madrina», un ex amante suyo cuenta cómo, con 11 años, llegó a secuestrar a un niño de clase acomodada y matarlo de un disparo cuando los padres retrasaron el pago de un rescate.

Y es que, durante su reinado, Blanco fue siempre conocida por ser una líder despiadada que llegó a ordenar la muerte de más de 200 personas.

Comenzó a interesarse seriamente por el crimen cuando conoció a Jose Darío Trujillo, su primer marido y padre de tres de sus hijos, además de famoso traficante a pequeña escala con contactos en Estados Unidos.

Esto le permitió hundirse hasta el fondo en el fango de los negocios ilegales en ese país y, aun en su juventud, convertirse en unaalumna aventajada con respecto a sus futuros contrincantes: Carlos Ledher y Pablo Escobar.

Con su segundo marido tuvo un cuarto hijo al que bautizó como «Michael Corleone», en honor al famoso personaje de «El Padrino».

Y con su tercer esposo fue ya cuando comenzó a hacerse con el mercado estadounidense de la cocaína.

Es famosa por inaugurar la práctica de eliminar a sus competidores a balazos y por sus originales formas de transportar la droga hasta Estados Unidos, usando jaulas, fajas o siendo pionera en el empleo de las «mulas», personas que transportaban la cocaína dentro de su cuerpo.

Su apodo de «la viuda negra» se debe a que mató a su propio esposo en Bogotá por pensar que le robaba.

Fue capturada en California en 1985, condenada a 20 años de cárcel en Estados Unidos y liberada en 2004.

Después de aquello, decidió llevar una vida tranquila sin llamar la atención. Parecía que sus antiguos negocios no le interesaban, únicamente pretendía mantenerse al margen. Pero ocho años después, en un tranquilo día de compras, fue acribillada en plena calle desde una motocicleta.

El sicario no dudó ni un segundo y dirigió varias balas a su cabeza. Blanco, curiosamente, moría sin dejar antecedentes en Colombia.

7. Al Capone, «cara cortada»

Poco se puede decir a estas alturas de Al Capone que no hayan contado ya los centenares de películas y series de televisiónbasadas en su vida.

El histórico contrabandista estadounidense, también conocido«cara cortada» por las cicatrices que le dejaron los navajazos en una pelea durante su juventud, se convirtió en el gánster más famoso de las décadas de los ’20 y ’30.

Su figura fue ciertamente sobredimensionada con el tiempo, pues su poder en realidad no fue mucho más allá de la ciudad de Chicago.

Sin embrago, no cabe duda de que su nombre generó temor y respeto en todo el país, quizá porque consiguió deshacerse de sus rivales en matanzas como la de San Valentín, en la que ordenó asesinar a sangre fría a siete miembros de una banda de la competencia.

Sea como fuere, el dinero que llegó a amasar el gánster más famoso de la historia no fue ninguna limosna.

Gracias al tráfico ilegal de bebidas alcohólicas ocasionado por la Ley Seca, la venta de drogas, la prostitución y al beneficio que le acarreaba su vasta red clandestina de salas de juego, se calcula que, en 1927, la fortuna de Capone crecía a razón de u$s100 millones al año.

En el momento de su muerte, ocurrida en 1947, Capone había obtenido unas ganancias equivalentes a u$s1.300 millones actuales.

Sin embrago, la condena de 11 años de cárcel que recibió no se debió a ninguna de estas razones, sino a la evasión de impuestos.

Cuando salió en libertad, con síntomas de demencia, arruinado y muy deteriorado físicamente a causa de la sífilis que le había contagiado una prostituta en sus años jóvenes, fue encontrado muerto en la bañera de la casa de su hermano.

Tenía sólo 48 años.

8. Ricky Ross, «el Padrino Negro»

«Freeway» Rick Ross controló el tráfico de cocaína en Los Ángeles a principios de los ’80.

Su poder se extendía desde California hasta Cincinnati, y fue equivalente a la repercusión de sus negocios, que le dieron unos beneficios de u$s300 millones en los primeros años de su carrera como narcotraficante. Traducido a la actualidad, estaríamos hablando de más de u$s850 millones.

Según declaró el propio Ross, durante el apogeo de su carrera, vendía tres millones de dólares de cocaína al día y compraba 455 kilos a la semana.

Los fiscales que llevaron su caso calcularon que llegó a exportar varias toneladas a Nueva York, Ohio, Pensilvania y otros lugares, con los que consiguió más de u$s600 millones entre 1983 y 1984″.

En 1996, Ross fue sentenciado a cadena perpetua debido a una entrega de 100 kilos de cocaína en la que estaban involucrados agentes de la CIA corruptos.

Poco después, una serie de artículos publicados en la prensa demostraron la conexión entre uno de los contactos de Roos y agentes de la CIA.

Poco después, su caso fue llevado a un tribunal federal de apelaciones, donde la condena se redujo a 20 años, y más tarde disminuida de nuevo por ser un preso modelo. Pasó 13 años en prisión y fue puesto en libertad en 2009.

En la actualidad, varios años después de salir de la cárcel, Ross se está convirtiendo en todo un fenómeno mediático y en un icono para el movimiento rap.

Comenzó, incluso, a preparar una película de su vida en la que llegó a involucrar a celebridades como el director Nick Cassavetes oactores de la talla de Leonardo DiCaprio, Mark Wahlberg o Denzel Washington.

Un proyecto que el propio Rick Ross asegura que será como «El Padrino Negro».

9. Nicky Barnes, el «soplón»

El extravagante Nicky Barnes, interpretado por Cuba Gooding, Jr. en la película «American Gangster», controló en la década de los ’70 el tráfico de heroína en Harlem a través de su organización, conocida como «El Consejo».

Tal fue el éxito de sus negocios que su patrimonio neto alcanzó u$s105 millones hasta su arresto en 1977, cuando los agentes federales confiscaron sus bienes.

Barnes alcanzó una notable repercusión en la época, hasta el punto de protagonizar una portada del dominical de «The New York Times».

«Míster intocable: este es Nicky Barnes. La Policía dice que es el mayor traficante de drogas de Harlem. Pero, ¿pueden probarlo?», titulaba la revista sobre este mafioso que posaba para el periódico con sus gafas de Gucci como si fuera una estrella de rock, vanagloriándose de la incapacidad de la policía para atraparlo.

En el documental que narra su vida, donde el mismo Barnes analiza su ascenso y caída, narra cómo consiguió reducir su condena cuando se encontraba en prisión: «Fue una venganza. Me di cuenta de que mis socios estaban haciendo negocios a mis espaldas y, lo que es peor, uno de ellos se estaba acostando con mi amante. Eso es imperdonable. Conmigo no se juega».

El arrogante aún hoy del dinero que ganó entonces, pero vive escondido bajo el programa de protección oficial de testigos, pues, cuando fue arrestado en 1977 y condenado a cadena perpetua en 1978, se decidió a declarar contra algunos de sus antiguos socios.

10. Zhenli Ye Gon, el «farmacéutico»

Zhenli Ye Gon es un empresario mexicano, de origen chino, que ganó notoriedad cuando la Policía allanó su casa de Ciudad de México, en marzo de 2007, y descubrió más de u$s205 millones en efectivo en una habitación trasera.

La Policía no daba crédito, pues estaban ante la mayor incautación de dinero en efectivo realizada en el mundo.

Poco antes, la Policía antinarcóticos ya había encontrado 19 toneladas de pseudoefedrina llegadas al país por el Pacífico.

Supuestamente la sustancia se iba a destinar a fabricar antigripales, pero una investigación por presunta corrupción puso en jaque a los servicios de aduanas, lo que condujo hacia estemisterioso empresario chino de 44 años.

Poco se sabía hace cinco años de él, salvo que era propietario de la empresa farmacéutica Unimed. Hoy, sin embargo, es conocido como el «rey de la metanfetamina».

Tras la incautación, Zhenli Ye Gon se esfumó, pues sabía perfectamente que podía ser juzgado en Estados Unidos o extraditado a México para afrontar cargos de narcotráfico, posesión de armas, manejo de recursos de procedencia ilícita o contrabando.

Zhenli había comenzado su ascenso empresarial comprando y revendiendo productos chinos decomisados por la aduana mexicana.

En 1999 fundó Unimed para dedicarse exclusivamente al rubro farmacéutico e importar legalmente pseudoefedrina, un antigripal utilizado en la producción de metanfetamina, droga ilegal conocida en Estados Unidos como «crystal meth».

Según los investigadores policiales mexicanos, Zhenli, que llegó a tener varias firmas farmacéuticas, se convirtió en el principal proveedor del poderoso cartel de Sinaloa y, tal vez, en el más grande proveedor mundial de la industria de drogas ilegales, llegando a juntar más de 300 millones de dólares.

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Este sábado saltaba la «bomba» informativa.

Las narcoseries llegaron para quedarse

Por: Karina Guerrero López

Durante la ultima década las llamadas narcoseries han tomado un papel importante dentro de la televisión y de los hogares latinoamericanos, ya que a a pesar de ser vistas en numerosas partes del mundo, es en Latinoamérica donde estas tienen su mayor éxito. Vídeo de Enlacehttps://www.youtube.com/watch?v=wPY-DEBO-Rk

Estas series han señalado a MéxicoColombia y gran parte de Centro y Sudamérica como los mayores productores y distribuidores de sustancias estupefacientes, pero lo más importante, han expuesto el otro lado de la cara: la corrupción e impunidad que se vive en estos países, un lado que no está tan alejado de la ficción.

A pesar del planteamiento y narrativa que se nos presenta en este tipo de series, su auge es cada vez mayor, rompiendo los niveles de audiencia y llegando a tener gran éxito también entre la crítica especializada. Un claro ejemplo de esto es la serie Narcos de Netflix, de la que hablaremos luego.

Si tú, como yo, te preguntas a qué se debe el gran éxito de estas series, nosotros te lo vamos a explicar y empezaremos por lo básico.

Para poder entender el éxito detrás de estas producciones debemos comenzar por explicar y entender la narcocultura y su reflejo en la sociedad para posteriormente ver la evolución de estas historias en la televisión.

La narcocultura es un término nuevo creado a principios del Siglo XX, derivado de la creciente influencia del narcotráfico en la sociedad. Debido a lo nuevo del término no se tiene una definición oficial, pero diversas investigaciones concluyen por lógica que se refiere a todas aquellas manifestaciones sociales que giran alrededor del mundo del tráfico de estupefacientes.

Una vez entendido esto, también debemos comprender que como toda cultura, la narco ha creado desde un lenguaje propio hasta una derivación de expresiones artísticas que comenzó en México con los llamados narcocorridos, canciones populares que narran hazañas y biografías de los capos y mafiosos más renombrados. Estos protagonistas se han convertido muchas veces en ídolos, leyendas y figuras épicas. Siempre es en el sector popular y en las clases socioeconómicas bajas donde se popularizan dichas historias y personajes. Recalcamos que aquí no está estigmatizando a nadie, tampoco catalogando: en gustos se rompen géneros, como explicaremos debajo.

Posteriormente este lenguaje y estas expresiones pasaron a la pantalla grande con el denominado narcocine: muchos de los llamados narcocorridos, dieron pie a decenas de películas e incluso a que los mismos intérpretes se volvieran parte de ellas, como en el caso de Los Tigres Del Norte.

Este género de cine obtuvo un gran éxito de la mano de los hermanosAlmada, quienes empezaron su carrera como actores del géneroWestern en los años sesenta. Tras un largo periodo de éxito, este género cinematográfico comenzó a decaer, por lo cotidiano y monótono.

Tras casi una década de la ausencia de nuevas historias de los capos en la pantalla grande, llegó la serie que comenzó este gran boom televisivo: Sin Tetas No Hay Paraíso, producción colombiana del 2006 que narra la historia de jóvenes adolescentes cansadas de ser pobres y que deciden ser las chicas de los narcos para recibir algunos beneficios monetarios extras. En México se les conoce como Buchonas, especialmente al Norte.

Así empezó el recorrido de las llamadas narcoseries o narconovelas, siendo la mayoría producciones colombianas y mexicanas. Parte de su gran éxito a nivel internacional se de debe a La Reina del Sur, serie deTelemundo basada en la novela homónima del autor español Arturo Pérez-Reverte y adaptada a la televisión por Valentina Párraga.

Otro gran éxito ha sido la serie El Señor de los Cielos, la misma que reinventa la vida y los tiempos de Carrillo Fuentes, un hombre que se convirtió en el jefe del Cártel de Juárez. La historia está ambientada en los años noventa; Carrillo era apodado como El Señor de los Cielos debido a la gran flota de aeronaves que utilizaba para transportar la droga. Se le describe como el narcotraficante más poderoso de su época.

Este boom alcanzó su climax con la llegada de la galardonada Narcos deNetflix, creada por Chris Brancato, Eric Newman y Carlo Bernard.Esta es una serie de ficción histórica basada en la lucha y el surgimiento del tráfico de cocaína en Colombia durante los años ochenta; serie muestra desde diferentes puntos de vista el creciente tráfico de drogas en América y el mundo, así como la impunidad e ineficacia por parte del sistema político y judicial ante la violencia e ingenio con que estos capos manejan dicho mercado.

Su éxito fue tal que consiguió una nominación a los Globos de Oro, en el 2015 por mejor serie dramática y en el 2017 ganó dos Premios fénix, incluyendo mejor serie dramática.

Utilizando imágenes reales de la época, entre las que se incluye la foto policial de Pablo Escobar, los creadores de la serie, Chris Brancato, Carlo Bernard y Doug Miro, han desarrollado un fantástico retrato de la marea de corrupción que se extendió desde Sudamérica hasta los Estados Unidos.

— NEW YORK POST

Después de este mini resumen de la narcocultura y las narcoseries más relevantes de los últimos tiempos es tiempo de comenzar a comprender de dónde viene el éxito de estas series. Y antes de seguir debemos entender que la televisión en algunos casos intentará recrear la realidad en la que vivimos a través de una ficción.

Lo primero es comprender que la sociedad está divida en dos polos. Una parte de la sociedad dice que estas series intuyen violencia e influyen en el creciente numero de niños y jóvenes sicarios al mostrarles una vida de lujos excesivos, un camino fácil a otro estatus socioeconómico y que no muestran el verdadero peligro que hay detrás de estos carteles, a su vez exponen que estas series intentan reivindicar a los capos, volviéndolos más piadosos y bondadosos con el pueblo; un claro ejemplo de esto es el culto a El Santo Malverde, el Robin Hood de los tiempos modernos, que roba a los poderos y da dinero a los más necesitados, convirtiéndose en el patrono de los narcotraficantes mexicanos. Se le rinde tributo con el fin de obtener una buena cosecha y buena suerte en los negocios turbios. Sin embargo no todas las personas que rinden tributo a este ‘santo’ pertenecen al narcotráfico ya que se cree que también atrae la buena fortuna a los comerciantes.

El otro lado de la sociedad argumenta que estas series son solo entretenimiento y nada más, ocio que muestra la cruda realidad de decenas de países y miles de ciudades que viven bajo la violencia generada por la lucha generada entre el gobierno y los carteles; que estos shows no son el factor detonante para la violencia y el gran número creciente de estos jóvenes sicarios, sino la extrema violencia, la impunidad de la justicia y sobre todo la pobreza que se vive en muchos países y la falta de atención por parte del gobierno a estos sectores, los cuales carecen de ayudas verdaderas, y es por esto que el sector del crimen se nutre de las personas que viven en dichos sectores, ya que son fáciles de seducir.

Pero… ¿será acaso esta polémica la causante del gran éxito y aceptación de estas series? La respuesta es NO DEL TODO: esta polémica solo es una diminuta parte de este gran éxito.

El verdadero suceso de estas series radica en el público al que van dirigidas, y por favor entendamos que no todos ven las series de la misma manera: el enfoque que cada uno le da dependerá del nivel cultural y el colectivo social adquirido al momento. Esto quiere decir que al ser transmitidas en países donde el narcotráfico y la violencia son tan comunes, el público se apropia de estas historias, de estas series y las vuelve suyas.

Por tanto en una sociedad donde es normal ver y hablar de violencia, armas y drogas, es lógico que estos programas tengan un gran auge, que se vuelvan parte de nuestro día a día y que para muchos jóvenes, sectores o comunidades sean un reflejo constante. Y si estás pensando que nadie puede convertirse en algo por ver una serie, te decimos que estás en lo cierto, pero también es muy cierto que estas refuerzan en algunos casos estas ideas, especialmente en sectores muy vulnerables.

La diferencia de estas series radica en lo que mencionamos antes, se refuerzan con hechos que se viven en lo cotidiano, pero también se pueden ver como una sátira de la vida cotidiana de sus países, una manera de entender la realidad social, sin tener que vivirla en carne propia.

Este género no fue ni es creado con el propósito de influenciar a los jóvenes en una cultura del narcotráfico o promover dicho acto; fueron creadas para reflejar la cruda realidad de miles de comunidades hispanas con el fin de acercarse, pero desde una pared de cristal que se ha vuelto tan frágil y delgada que cada día está más cercana a romperse y mostrar realmente la crudeza vivida en decenas de países.

EL NARCOTRAFICO

HISTORIA DEL NARCOTRÁFICO 

Así el narcotráfico en el mundo…

La verdadera historia del narcotráfico Vídeo Enlacehttps://www.youtube.com/watch?v=wFAcXTtsf6w

Karina Guerrero López*

Esto porque en un país tan heterogéneo como EU, que cuenta con una sociedad muy fragmentada y dispar en todos los aspectos,incluyendo raciales, culturales y económicos, no le es posible controlar su delincuencia común mediante los métodos tradicionales y/o jurídicos.

Otros países como los escandinavos o Suiza son capaces de instrumentar leyes que les permite tener un control sobre la delincuencia común, dado que su ciudadanía es mucho más homogénea en todos los sentidos.

Los grandes imperios que en su mayoría han sido totalitarios y militarizados no han requerido de estas estrategias por su propia naturaleza, otros, como Roma, han acudido a estrategias como la que implementó Estados Unidos, que básicamente consiste en administrar a la delincuencia organizada concediéndole territorios y otorgándole cierta exclusividad en los negocios ilegales más lucrativos y menos nocivos para la sociedad, a fin de darles poder, a cambio de que esas mafias controlen o eliminen a la delincuencia común, que no puede ser atacada de manera eficiente por los cauces democráticos y jurídicos en una sociedad fragmentada y heterogénea.

En el siglo pasado –1971–, el gobierno estadounidense creó la DEA (Drug Enforcement Administration o Administración para el Control de las Drogas), a fin de centralizar el control de la recepción, dispersión y suministro de drogas dentro de su territorio, obviamente la versión oficial es la de erradicar el consumo y distribución de las drogas. Sin embargo, desde la creación de la DEA no ha bajado ni el consumo ni la distribución de drogas en EU, por el contrario, ha aumentado de manera exponencial.

Es increíble que todavía no nos demos cuenta de que la única forma en la que los narcotraficantes envían de Estados Unidos cientos de millones de dólares en efectivo todos los meses a narcotraficantes extranjeros, es con el beneplácito de su mismo gobierno. Es imposible que en EU se pueda retirar del banco 5 o 10 millones de dólares en efectivo en denominaciones de 20, 50 o 100 dólares todas las semanas sin una gran justificación, cuando en ese país la mayor parte de los pagos se hace de forma electrónica y casi no se usa el efectivo.

Estados Unidos desde siempre ha sostenido una política de dominación hacia México, esto es comprobable estudiando los tratados firmados por los que nos han quitado gran parte de nuestro territorio, han interferido desde el siglo XIX en todas la grandes decisiones del país y han atrasado sistemáticamente nuestro desarrollo; ahí están los tratados de Bucareli, el Mclane-Ocampo, el de Guadalupe-Hidalgo, la expropiación petrolera, etcétera.

Han logrado imponer su voluntad en contra de los intereses mexicanos de forma bélica, fomentando la desestabilización, vendiendo carísimo el reconocimiento de nuestros gobernantes también mediante presiones económicas.

La estrategia más moderna y eficaz que les ha funcionado en toda Latino américa para imponer su voluntad, es la de promover gobiernos corruptos controlables al tener una legitimación endeble derivada de su esencia corrupta, gobiernos con los que Estados Unidos puede acordar en contra de los intereses de sus propios pueblos.

Es incuestionable que el gobierno de EU ha suministrado armas a los narcotraficantes mexicanos para evitar que México controle a dichas mafias, lo que vulneraría su control del suministro de drogas en su territorio, también ha alentado la lucha entre los carteles mexicanos como lo hizo en Colombia para evitar que el narcotráfico asuma tal poder que le compita a la DEA en su control absoluto de la recepción y distribución de la drogas en el territorio estadunidense.

Como ha pasado en varios capítulos de la historia, Estados Unidos, con una visión estrecha, alienta a un grupo o una nación abasteciéndole de armas con un fin inmediato, posteriormente dicho grupo o nación se les torna en contra y les genera un problema más grave, existen muchos ejemplos en Medio Oriente.

México está viviendo una de las etapas más violentas de nuestra historia incentivada por el fenómeno del narcotráfico y la política estadounidense con respecto al mismo.

A Estados Unidos no le importa ni le importó el deterioro social y la violencia que provocó en México al suministrar armas a los narcotraficantes mexicanos, pero ahora le está afectando de forma directa y muy grave, dado que ahora son más violentos, más sofisticados y más poderosos, están permeando la frontera y apoderándose de la distribución de enervantes que controlaba en su totalidad la DEA en territorio estadounidense.

Todo el problema migratorio actual al que se refiere Trump y el apoyo de sus seguidores en contra de México y los mexicanos está vinculado con este problema.

Con la violencia e inseguridad que impera en México, los estadunidenses fueron beneficiados en un principio al atraer a muchos mexicanos acaudalados a cambiar su domicilio así como gran parte de su capital a Estados Unidos. Sin embargo, también llegaron connacionales maleados a raíz del ambiente violento que impera en nuestro país y fue ahí donde ya no le gustaron a Washington las consecuencias de sus estrategias, ahora quiere construir un muro para evitar la entrada de las mafias mexicanas, cuando ellos mismos las apoyaron y sofisticaron.

El presidente Trump habla de ley y orden entendiéndola como la política que busca establecer un orden al crimen mediante una política más policíaca y restrictiva, deportando migrantes, haciendo el muro; esto únicamente habla de la desesperación por controlar un fenómeno delictivo que se está propagando en su país.

Aún cuando en alguna parte de la Constitución estadounidense claramente se debe establecer en letras pequeñas la vocación de ese país por dañar a su país vecino, nuestro México, en esta ocasión esperemos que aprenda de otras políticas como la de Alemania con países como España, al que subsidió enormemente para que se desarrollara, y entienda que la verdadera forma de combatir el crimen y evitar los fenómenos como el migratorio o el criminal es apoyando a su nación vecina a tener un desarrollo sostenido, con el que evitaría enormemente dichos fenómenos sociales.